
Los tatuajes implican riesgos para la salud... pero hay una edad en la que te pican las ganas de tener uno! (o al menos ponerte un piercing).
Hasta hace un par de décadas estos no eran tan populares; por el contrario, eran propios de algunos grupos marginados y del ámbito carcelario. Pero al volverse un elemento común en los ambientes artísticos o incluso entre las personas de mayor poder adquisitivo, estas prácticas se han convertido en una expresión más de la moda.
Es una novedad que te llega sobre todo en la "edad rebelde". Algunos la pasan sin problemas, pero a otros nos arrastra. Si, digo nos arrastra porque tengo uno.
Me lo hice a los 18 años pensando que era mayor de edad y no afectaría a nadie. Pero cuando se enfermó mi abuelo y nos pidieron donar sangre... descubro que yo no podía hacerlo por tener semejante travesura en la piel! Es en momentos como estos cuando te das cuenta que las cosas que le haces a tu cuerpo debes pensarlas dos veces (un piercing también te puede acarrear una infección severa -granuloma-), pues no sólo te afectan a ti, sino a todos los que te rodean. No puedes donar sangre o puedes contagiarte de SIDA, por ejemplo.
Eso sin contar que cuando llega el momento en que quieres un trabajo bueno y seguro, ese pequeño detalle te quita muchas probabilidades de conseguirlo! Si, retirarlo ahora es posible. Pero te cuesta, literalmente, arrancarte la piel.
No tener tatuajes a la vista puede ser una condición en un trabajo (quién confiaría en un profesional con tatuajes a la vista?). A tus treinta y tantos años que tengas familia que mantener, si eres hombre; o que tengas que educar hijos si eres mujer... con qué derecho les prohibes que se los hagan?
*Foto: Campaña de la marca Ipanema muestra a Gisele Bundchen